La casa
Ricardo Vivanco

Algún día volveré a esa casa que aún no existe
una casa pequeña al borde de un cerro donde el viento no cesa y el atardecer es permanente.
En esa casa sólo vive mi voz, mis recuerdos y mis pasos
una casa que ya no rechina, sus maderas blandas y con colores desteñidos que me sabré de memoria.
Con un jardín que alguna vez fue cuidado, y ahora lo esta hasta cierto punto, un jardín tupido que crece mientras yo solo puedo ir adelante.
un jardín con piedras las cuales ya habré deformado.
Algún día volveré a esa casa y será medio día
cuando me acerque a la puerta del jardín, escucharé el correteo y pisadas de pequeñas criaturas olvidadas, veré sus colas ir y venir y luego se apoyaran en mis rodillas.
Entraré en ese jardín y caminaré a la puerta, y con cada paso me iré cansando, y con cada paso me iré durmiendo.
Cuando llegue a la puerta, lucharé por no sucumbir al sueño y al tomar el pomo escucharé voces olvidadas, voces que me darán alegría.
Escucharé platos y sillas preparando una cena.
Sonreiré y abriré la puerta.
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