Fantasmas 1
Ricardo Vivanco
No creo en fantasmas, ni en sus alegorías.
Pero he vivido su efecto e impacto.
De alguna forma en la que no recuerdo, llegué a la casa de mis padres, y dando los mismos pasos de siempre, mi mente me llevó al patio a no sé qué. Al abrir la puerta y salir al patio, mucho tiempo después de su muerte, escuché sin mirar los pasos galopantes de una criatura que ya no existía, sus pasos ligeros hacia mí, a darme la bienvenida, para voltear y no ver nada.
Confuso, desorientado busque en un patio vacío su presencia y luego volví en mi mismo a realizar ese no sé qué.
Pienso, muchos años después, que en una alternativa de vida, en un universo al lado del mío, fue otra historia la sucedida, una en la que yo no volví a la casa, y de alguna manera él sintió la puerta y fue corriendo a verme para encontrar nada.
Pienso que en alguna anomalía necesaria, dos tiempos y espacios se encontraron solo para toparse por un pequeño instante en donde solo pudimos notar la existencia del otro, por un fugaz momento, nos oímos y fuimos a buscarnos, pero no encontramos nada.
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