Gradería
Ricardo Vivanco
Rodeado de tumbas a plena luz del día, imaginé estar rodeado de presencias,
pude sentir su mirada, como en una gradería de personas mirándome desde el otro lado en silencio.
Mirándome con ojos sin color, con ojos con una profundidad de un vacío que no podemos comprender, sin colores, tampoco el blanco y el negro.
Mirándome y mirándonos expectantes como seguimos en esta carrera la cual no tendrá ganadores y sin tiempo, testigos que en silencio esperan a que todos perdamos, uno a uno hasta que la carrera termine.
Algún día la gradería se llenará y ahí radica mi duda, al mirar esas tumbas, ¿qué ocurrirá cuándo todos perdamos la carrera?
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